Mi experiencia con un informe de lectura real

Mi experiencia con un informe de lectura real

Te cuento de manera detallada mi experiencia con un informe de lectura.

Es la primera vez que encargo un informe de lectura sobre algo que yo he escrito. Hasta ese momento únicamente había recibido feedback de personas cercanas, compañeros del taller de escritura que coordino en Sevilla y mi propia opinión personal. Creo que uno es lector antes que escritor y cuando se deja reposar un texto, aunque solo sea durante un breve lapso de tiempo, se intuye, tras leerlo, si transmite o no transmite. Pero eso es una cosa, y un informe de lectura realizado por una lectora profesional y editora independiente es algo muy distinto.

(Si no sabes exactamente en qué consiste este servicio, te lo explico con más detalle en qué es un informe de lectura.)

El golpe del informe de lectura

Voy a ser totalmente sincero y bastante gráfico: por suerte nunca me han golpeado en el rostro. Tras realizar la primera lectura del informe, eso fue lo que sentí: un golpe duro y seco en toda la cara. Me quedé tan atontado con el acto que tuve que leerlo una segunda vez y después una tercera. Un bajón emocional me invadió tras recibir tan duro golpe (spoiler: me recuperé, ahora te cuento cómo).

Uno lleva vinculado a una historia y unos personajes durante un buen tiempo, meses, incluso en ocasiones años. Y cuando recibe una crítica sobre lo escrito, te queda la sensación de que la crítica se hace a uno mismo. Pero no es así.

Primer aviso a navegantes: tú no eres el texto. Me explico: tienes un nombre propio, naciste en un lugar específico, has desarrollado un carácter y una personalidad, tienes gustos, sueños, manías y un larguísimo etcétera. Pero repito: tú no eres el manuscrito. El texto o primer borrador es una historia que has plasmado sobre el papel, con la que has tenido una relación, pero una vez escrito, ya no te pertenece. Mi pequeño consejo inicial, y uno de los más importantes, es que tomes distancia de lo escrito, que te desapegues, si no quieres pasar un mal rato. Aunque creo que pasar ese mal rato forma parte del camino y del oficio de todo escritor que no se conforme con escribir, sino que tenga la valentía de escuchar la opinión profesional y reponerse a ella.

A no ser que seas un escritor muy experimentado (y ni en ese caso), un primer borrador difícilmente va a librarse de pasar por un proceso de reescritura, en mayor o menor medida. Recuerdo la frase en boca de muchos escritores: escribir es reescribir.

La pregunta es muy sencilla: ¿te atreves a recibir un informe de lectura de tu manuscrito?

Sin contarte detalles específicos del texto, para no destrozar la historia, te comparto el informe a continuación.

Qué contiene el informe de lectura de La habitación blanca

En la primera parte del documento aparece mi nombre completo, el título de la obra (La habitación blanca), el género narrativo (novela breve), el subgénero (intimista), el público al que va dirigida y el número de páginas.

Seguidamente, una sinopsis a modo de resumen de la historia. Esta no es la sinopsis comercial; esa que suele ir en la contraportada del libro y que sirve no para resumir la historia, sino para invitar al lector a querer leerla. Justo en la parte final de la sinopsis aparece la temática de la novela, según la opinión de la lectora profesional tras haber leído el texto completo.

En mi opinión, una de las cosas buenas que tiene un informe de lectura, o diagnóstico preliminar, es que el profesional que lo realiza normalmente no te conoce de nada, es decir, no tiene ningún vínculo emocional contigo ni con el texto. Y eso, si deseamos lograr que un manuscrito se convierta en el mejor libro posible, es oro puro.

Todo autor necesita una valoración honesta, sin adornos, pero constructiva, que le diga si su libro está listo o si aún necesita trabajo. Con un informe de lectura se logra tener un diagnóstico estratégico. La tarea del lector profesional es identificar las fortalezas y las debilidades para que podamos invertir nuestro tiempo solo en lo que garantiza la mejora del inédito.

Sigo con el resumen del contenido. El informe se divide en tres etapas: valoración literaria, valoración comercial y, por último, la valoración personal de la lectora profesional.

En el apartado de valoración literaria indica que la estructura narrativa es no lineal, dividida en capítulos, narrada en primera persona, con narrador autodiegético y estilo formal, poético. Seguidamente aparecen todos los temas que trata la obra.

En este mismo apartado, en forma de lista, analiza y enumera los puntos fuertes y débiles de la obra.

Fuertes: la idea, la temática y la prosa (menos mal que la prosa está en este apartado, porque ahora viene el golpe que anunciaba al comienzo).

Débiles: estructura, voz narrativa, personajes, narración, conflicto, diálogos, extensión y ritmo.

El segundo apartado del informe es la valoración comercial. Copio y pego textualmente:

Necesita trabajo de reescritura para ser una nouvelle publicable. En cuanto a temática puede resultar comercial ya que es contemporánea.

Y, por último, el apartado de valoración personal, que es donde se extiende varias páginas (quito donde pone detalles que pertenecen a la historia, para conservar la idea).

La lectora profesional comenta que es una idea potable, pero hay que trabajarla. Si bien no es original dentro de la literatura universal, su temática resulta actual y considera que, tras las correcciones, puede transformarse en una historia atractiva.

Lo primero que destaca es que la estructura no funciona: si bien se nota la diferencia entre los dos planos temporales, la narración no logra sostenerse armónicamente. Considera que las descripciones del presente son reiterativas, que no hay arco progresivo de dramatismo. Se pasa del presente al pasado de manera algo mecánica. Es el mismo recurso en todos los capítulos hasta el final, donde recién hay un giro que, si bien es interesante, pasa desapercibido porque toda esa parte contiene un giro que no resulta creíble para lo que el lector viene imaginando.

Es importante en este tipo de narrativas que el lector sienta empatía, pueda construir una emoción al saltar de tiempo en tiempo. La no linealidad necesita que se explique, modifique o se tensione el presente de los personajes a partir de esos fragmentos del pasado. También destaca que, sin diferenciación entre voz narrativa, cartas, pensamientos y diálogos, es muy difícil ubicarse en cada momento. Algo que se puede resolver usando itálicas, por ejemplo. Las fallas en la transición hacen que se pierda el hilo de la historia. El paso de capítulo a capítulo, por momentos, resulta abrupto.

La voz narrativa no diferencia los distintos registros que deben tener los personajes en presente y pasado. La protagonista escribe de niña igual que habla de anciana, igual que la joven de Madrid. Es un vocabulario elevado, reflexivo, que debería tener matices para las distintas etapas. Los personajes necesitan mejorar la caracterización, algún detalle, modismos, asperezas que los hagan únicos, personales, más allá de la injerencia que tenga cada uno en la historia.

Con respecto a la narración, el tono es melancólico, solemne y reflexivo. Se nota el estilo poético, sin embargo, el personaje analiza cada emoción en voz alta con una precisión casi clínica y filosófica. Ese arco de transformación del que hablaba antes es estático. Todo ocurre en un mismo plano, mental o de recuerdos, que se explican con la misma voz de la protagonista. Muchas metáforas que no funcionan, aclaraciones que no son necesarias, reiteraciones en descripciones y diálogos, hacen que la fluidez de la lectura no termine de mantenerse. La narración no muestra la emoción que la idea necesita, más bien la cuenta, informa a los lectores con pequeñas acciones como «estoy cansada», «necesitas descansar», entre otros.

Si bien en este estilo de narrativa el conflicto no suele ser lo más importante, en este caso resulta confuso, ya que hay un conflicto fuerte que se revela al final (aquí menciona partes muy concretas de la novela que prefiero no desvelar).

Los diálogos requieren trabajo de contenido. Toda comunicación, salvo algunas partes, entre los dos personajes principales es idéntica. No hay diferencias ni matices que refuercen el tinte psicológico que los personajes necesitan. Las conversaciones se vuelven redundantes. Al estar frente a una novela intimista, con tanta contemplación y pensamientos, es necesario que estos cumplan la función de cambio de ritmo, para que el lector no se «canse», que den aire a la lectura.

La novela tiene una extensión bastante breve, aunque por el tipo no es necesario que sea mucho más larga; lo que sí necesita es acomodar el inicio, desarrollo y desenlace para que este último no resulte abrupto. Si todo el relato transcurre en un lugar, y en los últimos capítulos cambia el entorno, es conveniente darle más descripción al lector, para que no sienta brusco ese pasaje.

También, con respecto al final, se apela a cierto lugar convencional de la literatura intimista, restándole autenticidad a la resolución.

Más allá de los puntos que considero necesarios corregir, la novela necesita edición de estilo: sobre todo hay palabras repetidas, adjetivación abundante, orden de oraciones, repeticiones de frases, diálogos, explicaciones y algunos lugares comunes.

En conclusión, hay que trabajar la reescritura para lograr que la idea se transmita con fuerza. Es una buena idea, tiene giros interesantes. Creo que puede funcionar en el mercado literario actual.

La reunión posterior: cómo digerir el informe de lectura

Al día siguiente de recibir el informe mantuvimos una reunión por videollamada, ya que no vivimos en la misma ciudad, y durante una hora estuvimos comentando el informe y hablando sobre los detalles a mejorar. La verdad es que fue una reunión muy productiva.

Como anécdota: como le había comentado a la editora que estaba dándole forma a la idea de poner en marcha un estudio editorial antes de encargarle el informe de lectura, me confesó nada más comenzar la reunión que había sido un informe «crudo». Me dijo que normalmente con los autores era un poco más suave, pero que en este caso lo había elaborado para un editor. Por supuesto, le di las gracias.

Cuando le comenté que tras leerlo había sentido un mazazo directo en la cara, se estuvo riendo un buen rato.

Una de las cosas que me avisó nada más comenzar la reunión es que dejara reposar un tiempo las ideas, y que, por supuesto, no tenía que hacerle caso a cada una de las observaciones.

Qué aprendí de esta experiencia con el informe de lectura

Tras esta primera experiencia, reconozco que mi intuición estaba en lo cierto. Un buen informe de lectura es fundamental si queremos que nuestra obra pueda brillar todo lo posible. También pienso que es un acierto, y totalmente recomendable, mantener una conversación distendida tras recibir el informe. Sirve para relajar un poco la tensión y ver las cosas con perspectiva.

En cuanto a mi sensación personal, siento que estoy en el camino adecuado para que, cuando llegue el momento, La habitación blanca vea la luz y pueda llegar a los lectores como se merecen. Todo se dará en su momento, sin prisa y cuidando cada pequeño detalle.

¿Tienes ya tu manuscrito terminado y no sabes si necesitas un informe de lectura?

Tanto si acabas de empezar tu manuscrito como si ya está terminado, me gustaría conocer tu proyecto. Cuéntame en qué momento te encuentras y veremos juntos cuál puede ser el siguiente paso. Sin compromiso, con honestidad y con el respeto que mereces tú y tu obra.

Si prefieres escribirme directamente: editorialsubjetiva@gmail.com

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